PENALES, POLÉMICAS Y PARTIDAZO DE TRISTÁN

Al lechero no hay con que darle, hoy no la pasó nada bien debido al mal arbitraje pero aún así salió adelante.

FOTO DE PRENSA TRISTÁN SUÁREZ

Se hizo justicia en el final y el encuentro cerró 2-2. Seguramente para Suárez lo más justo hubiera sido una victoria de su equipo, resultado que por cierto encajaría perfectamente. Y es que a lo largo del partido, en el que se vieron tres penales, fue el local quien marcó el ritmo y quien llegó más, aunque los fallos del juez Córdoba afectaron de lleno sobre el resultado. Más que nada en el gol anulado durante el PT, donde no se vio ninguna ilegalidad. Pasando de página y metiéndonos en la tabla, vale agregar que el lechero sigue prendido con sus 34 puntos mientras que Barracas mantiene la punta con 41 unidades.

Si bien todos pensamos que el guapo iba a salir a llevas las riendas, fue Tristán quien dominó. Dominó al rival sin tanta tenencia pero sí con mucha profundidad. Sobre todo por las bandas, donde presionaba bien alto y luego procedía a agujerear. Y lo hacía con Miranda junto a Arreguín recostados por la derecha como con Melillo desde la izquierda. Justamente las formulas de las bandas se unieron mediante un córner lanzado desde la derecha (centro de Miranda y cabezazo de Melillo) y llegó el gol de Tristán, aunque sorpresivamente el árbitro Córdoba lo anuló. Minutos después y desde la otra vereda, Barracas también dio a conocer su fórmula. La misma se llamaba “Valenzuela”, puesto que el habilidoso zurdo era el aire y carta de ataque en la visita. Propiamente con él, que ganaba siempre al encarar por izquierda, el guapo tuvo un justo penal. De los once metros Tapia lo cambió por gol y a los ’23 Barracas ganaba 1-0. Con justicia y a los ’32, el lechero obtuvo un penal (mano de Glaby) y Miranda anotó el 1-1. Sin embargo poco le duro el empate al dueño de casa, ya que tras un mano a mano entre Estigarribia y Lugo (donde parece haber offside), el uno bajó al delantero y nuevamente hubo penal para la visita. En dicha oportunidad fue Valenzuela quien lanzó y marcó, dictaminando el 2-1 antes del ET.

Y si la polémica ya había desatando un ambiente caliente en el PT, para el segundo fue mucho peor. No por nuevos fallos del árbitro, quien debería revisar su performance, sino por el público que seguía enojado con dicho juez. Al mismo tiempo y durante toda esta nueva etapa el lechero siguió apostando a su idea y no bajó los brazos, agujereando con Arreguín por un lado y Melillo desde el otro. Miranda también repitió su gran trabajo, siendo el conductor del juego. En cuanto a Barracas el trámite tampoco cambió, nunca pudo ser el equipo dominador que se conoce y tuvo los mismos problemas para defender el juego lateralizado del rival. Dentro de ese repetido itinerario, es importante destacar lo hecho por Monllor, que volvió a ser clave. Y lo demostró especialmente a los ’21, donde le tapó un buen mano a mano al ingresado Pucheta. Eso sí, ya en el final y a pesar de su buen partido nada pudo hacer frente a la avalancha que fue Tristán. De tanto buscar y acorralar al guapo, el lechero concretó un justo empate. En tiempo de descuento y luego de una buena acción entre Miranda y el ingresado Oyola, apareció la cabeza de Tomasini (que se mandó al ataque) y el marcador quedó 2-2. Segundos después llegó el pitazo final y fue igualdad en Ezeiza, misma que termina siendo festejada por el local luego de varias polémicas en la tarde.

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