LE CORTÓ LA RACHA CON EL TIRO DEL FINAL

UAI Urquiza venció por 1 a 0 a Los Andes de manera agónica. Cerato de tiro libre puso la ventaja a minutos del cierre.

FOTO DE PRENSA DE LOS ANDES

Por la fecha 9, Los Andes recibió en el Eduardo Gallardón a la UAI Urquiza. En un partido con pocas situaciones de peligro, el furgón supo aprovechar el tiro del final y le empañó la tarde y el invicto al milrayitas. En líneas generales, fue un partido con poco de ambos, ninguno sobresalió en lo suyo y las ocasiones de riesgo se limitaron a ser disparos desde lejos o mediante el balón aéreo. El dueño de casa fue el que llevó la iniciativa, pero los de Riveros se cerraron bien atrás y no dejaron fisuras. Con el desgaste del partido y la paridad en el marcador, Giuliano Cerato aprovechó desde la pelota parada para abrir el marcador sobre el final y darle la victoria agónica al elenco de Villa Lynch. Buen partido de la defensa de la UAI y fin del largo invicto de Los Andes en el Gallardón.

El cotejo comenzó bastante tibio, con buenas intenciones, pero pocas demostraciones en el campo de juego. Ambos equipos mantuvieron un buen ritmo en la cancha, aunque en los primeros minutos no lograron generar situaciones de peligro dentro del área. En la discusión, la UAI mostró una versión mínimamente mejor a su rival, que con el paso del tiempo se fundió en la paridad del pleito. En el trámite parejo, el milrayitas aprovechó la cantidad de sus hombres en ataque y generó las pocas ocasiones que destacaron en la primera parte. Con empuje y una idea de lateralizar el juego, concentrar el balón y ser prolijo, los de Salomón parecieron acomodarse en el juego y así arribaron al área del furgón con peligro, a los 19´ Mendive desestimó un tacazo a quemarropa, más tarde López envió un cabezazo al techo del arco y a los 29´ tuvo su revancha con un disparo largo. Pese a tener las mejores y únicas aproximaciones, el dueño de casa no le pudo encontrar nunca la vuelta a su rival, no concretó sus ataques y le faltó ser más claro dentro del área. La UAI, que tampoco venía sumando buenos minutos, resistió bien parado y sobre el final se despachó con varias acciones de peligro. Luego de un remate peligroso de Vaca, el furgón llegó con mucho daño, a los 42´ Brey le sacó un mano a mano a Vidal tras un error en la salida que por poco no lo capitalizó su rival, a los 44´, en otra mala salida, Peralta desvió un disparo muy cerca del caño derecho y en tiempo cumplido Bouvier elevó un cabezazo a metros del arco. Con varias situaciones por bando y un resultado en ceros, el cotejo se fue al entretiempo. 

El complemento fue un calco a la primera parte. A los dos equipos les costó imponerse en las áreas y prácticamente no pudieron igualar las situaciones hechas en los primeros 45´. Lo más peligroso constó de remates lejanos, que en ambos elencos significó la herramienta genérica para llegar. Tácticamente, la UAI optó por una postura más conservadora y con el pasar de los minutos se fue encerrando en su campo, ya que al no poder jugar por abajo, probó con las réplicas. Por su parte, Los Andes siguió apostando a la posesión, la prolijidad y las bandas, y si bien mejoró con las proyecciones de sus laterales, tampoco pudo lograr la consistencia en ofensiva. Aunque reiterativo, lo mejor llegó vía disparos lejanos, como un tiro de Prim a los 10´, un intento alto de Rivas a los 11´, un remate largo de Minervino a los 14´y así secuencialmente, con aproximaciones de unos y otros. El desprecio del furgón por la tenencia de la pelota provocó que el milrayitas no tenga sobresaltos a la hora de llevar el control hasta la mitad de cancha, lugar en el cual su rival se encargó de complicar el asunto. Como más claro en la media hora de complemento, a los 32´ Quintana exigió a Mendive y a los 38´ Treppo hizo lo suyo con Brey. El resultado y el mal pasaje hicieron que el encuentro entre con pocas esperanzas en los últimos minutos, donde sin embargo llegó la sorpresa. A los 46´ y mediante un tiro libre, Giuliano Cerato colgó la pelota entre el travesaño y el palo derecho y puso el 1-0 agónico en el marcador. El tanto dejó boquiabiertos a todos y significó lo último de un partido que era para cualquiera y se inclinó al furgón por el tiro del final.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *